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Culo veo... ¡culo quiero!

Políticamente Incorrecto

 
Ahora resulta que un alcalde de Valladolid tiene que hacer un homenaje para lamerle el culo a una [pseudo]ministra por decir no se qué de sus morritos.
Lo cierto es que no conozco al alcalde en cuestión, pero el comentario en sí lo define con mediana claridad: simple y bocazas.
Eso no quita que esté hasta las mismísimos de encontrar en todos los medios a mil y un políticos, actores y periodistas exigiendo que lo expulsen de la alcaldía, del partido, y que lo cuelguen de los huevos en medio del José Zorrilla.

La supuesta ofensa está dicha, el supuesto culpable ya se ha disculpado y el año que viene hay elecciones. Si resulta que además de ser un bocazas, gestiona mal su ayuntamiento, es bastante probable que se acuerde de los morritos de su madre.
Y si gana, será que para ser alcalde no es requisito indispensable el no comportarse como un gilipollas en una entrevista radiofónica. ¿O es que esperan que pierda a base de machacarlo por su incontinencia verbal...? Va a ser eso.

Pero hoy he desayunado con la noticia del Reverte... ¡acojonante! Resulta que medio país (¿sólo medio?) está patas arriba porque Don Arturo ha dicho que el recién sustituido ministro de Exteriores es un "perfecto mierda" por llorar durante el intercambio de carteras.
Junto con la muerte del pulpo Paul, Pérez Reverte ha sido portada en todos los telediarios [que he visto]. Hoy es uno de esos días en los que parece que no hay noticias en el mundo.
Pero ésto me ha llevado a una profunda reflexión: ¿es la primera vez que alguien insulta a un político? (La segunda, si aceptamos "morritos" como injuria y/u ofensa)

Yo recuerdo una gloriosa época en la que Aznar se metía con la nariz de González, y en la que éste contestaba atacando el bigote del primero. Luego se continuaba llamando terroristas a unos por aquello del GAL, éstos atacaban la imagen "barbificada" de Isabel Tocino...
Más recientemente, vinieron las campañas electorales en los que se comparaba a Cascos con un perraco doberman, en las que Guerra llamaba "mariposón" a Rajoy, el ministerio de "Igual-dá", los ataques a la Sinde, las burlas sobre los abdominales de Aznar... por no mencionar las acusaciones de genocidio, que eso ya son palabras mayores.

Habiendo superado todos estos episodios, no deja de sorprenderme el escándalo provocado por llamar mierda a un ministro que, seamos objetivos, no pasará a la historia por su excelencia contrastada.
Además, no hay que olvidar que delante del sustantivo "mierda", viene el adjetivo "perfecto". Podría ser más grave...

Y encima es Reverte el que lo firma. Don Arturo, que además de un buen escritor, es un puto borde incendiario... imagino que por eso nos gusta a tantos, y disgusta a otros tantos. Si la descalificación viniera de Bob Esponja, el asunto si tendría cierta importancia.
También sería ciertamente preocupante que el Reverte llamara guapos y guapas a todos los políticos del mundo mundial, pero no ha sido el caso.

Y puestos a recibir definiciones de alguien, ¿de quién mejor que del Señor Pérez Reverte?

Es algo así como recibir un tiro de Harry el Sucio, un puñetazo de Rocky... ¡o una peineta de Aznar!
Si alguien tiene que lanzarme algo, joder, que lo haga el mejor.

Respecto a las razones aportadas para calificar de semejante manera al Sr. Moratinos (porque Reverte ha dado explicaciones, de disculparse nada, que para eso es Reverte), resulta que creo que hasta coincido con ÉL.

Tampoco me gustó que se emocionara.

No porque debiera haberlo hecho en casa, sino porque no entiendo el motivo de su emoción:
No es la graduación de su nieto, ni la boda de su hija... te quitan un Ministerio para dárselo a otro/a. En mi tierra eso es un despido.

No encuentro nada "emocionante" esa situación.

Al final va a ser cierto lo de que es un perfecto...

 

Ultima hora: El Congreso rechaza en pleno el exabrupto de Pérez-Reverte

Para una vez que se ponen de acuerdo en algo...

 

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Huelga General 29-S

Retomo nuevamente el blog, haciendo un hueco en mi apretada agenda, más que nada para espantar las arañas que lo estaban empezando a poblar.

Tengo muchas, muchísimas cosas que contar (mi hija corretea, se sube sóla a la sillita del coche, cuenta hasta cinco en inglés, somos campeones del Mundo...), pero poco tiempo y menos inspiración.

Es más,hace tiempo descubrí que me estaba empezando a obsesionar con el gobierno, y no me parecía justo dedicarles tanto esfuerzo. No me parecía justo ya que el resto del país se encarga de ello a diario.

He descubierto que tengo nuevos seguidores... ¡bien! (¡¡gracias por vuestra visita!!), y sin actualizar el blog... si lo llego a actualizar más a menudo, lo mismo hasta me llevo algún premio. Sellado

 

En fín, al lío. Observen éste vídeo con atención:

 

 

Bien, analicemos la situación:

-Un tipo está tranquilamente en una terraza, tomando algo y (aparentemente) sin meterse con nadie.

-Unos cuantos con camisetas rojas (celebrando el mundial, imagino), vienen con gritos y pitos a molestar al primer tipo y sus acompañantes.

-El tipo que estaba tranquilo, hace gestos obscenos con la mano, burlándose (seguramente) de la actitud de los hinchas futbolísticos y de su equipo de fútbol, y aparta de su lado a uno de ellos con una violencia desmesurada.

-De forma totalmente justificada, uno de los seguidores de la roja, le propina una suave colleja (sin riesgo aparente de lesión cervical) al primero.

-El tío grosero que exhibía gestos indecentes con ambas manos, descarga su ira de forma salvaje, sobre todo el grupo de forofos futbolísticos, sin tan siquiera pedir disculpas al inocente que recibe el manotazo.

Conclusión: Hay que linchar al que estaba sentado tomándose una copa, por su "hooliganismo" exacerbado.

 

(Nótese la fina ironía)

FELIZ NAVIDAD

Bueno... no he podido escribir antes porque ando bastante liado y poco inspirado, francamente.

Este año puede decirse que ha sido para mí de los peores, profesionalmente hablando y -afortunadamente- de los mejores, a nivel personal. Lo segundo, compensa sobradamente lo primero. Pero lo primero, no deja de ser un pequeño lastre cotidiano, que se hace mucho más llevadero con la compañía de los miembros y miembras ( joder con la Bibi Aído) del foro.

No tengo muchas ganas de felicitar fiestas por ello, de hecho, a todo el mundo le voy diciendo que lo mejor del 2009 es que ya se acaba....
Esperemos que el 2010 sea menos malo (no tengo demasiadas esperanzas, la verdad), y que todos los amigos que se me han quedado en el paro, o que llevan meses sin cobrar, o que estan a punto de perder sus pequeñas empresas, consigan levantar cabeza, y los que no sean amigos también, ¡qué cojones! (estoy de un generoso hoy... )

No corren buenos tiempos para mi sector. De hecho, hace cosa de un mes me llamó un tal Creador para que le hiciera un arca de nosecuantos pies de largo, y otros cuantos de ancho y lo corté en seco.
Le pedí inmediatamente un aval bancario y el 40% por adelantado, que no quería pagarés a 180 días y que solo aceptada billetitos calentitos.
El muy mamón se me desmarcó con que se la encargaría al IKEA y que ya me acordaría de El cuando empezara a llover.
Me temo que el que se empezará a acordar de mí y del 40% será El, cuando  comience a dolerle la muñeca de apretar tornillos allen, y sobre todo cuando el aglomerado sueco de baja densidad con el que estará fabricado el arca, se empiece a deshacer.

Esta Navidad está siendo bastante húmeda, pero tampoco creo que diluvie lo suficiente como para que se ahoguen los injustos, porque la mayoría tienen yates amarrados en los puertos deportivos.

No me gusta mucho la lluvia. Debo sufrir algún trauma psicológico, imagino que porque un coche pasó a toda leche a mi lado, pasando sobre un charco y me bañó de abajo a arriba... ¡ah, no!, ¡calla!, esa cabronada soy yo el que la hace...

Entonces quizá venga de cuando di varias vueltas de campana con mi primer coche, una noche lluviosa en la que hice "aguaplaning".
Las lunas del Seat 127 salieron disparadas, y mientras esperábamos dentro del vehículo a que alguien nos rescatara, mis amigos no paraban de acusarme de lo torpe que era para tener accidentes. Un conductor experto nunca habría permitido que los cristales se desprendieran en una noche lluviosa, por muchas vueltas que hubiera dado el coche. Que por mi culpa estabamos todos chorreando.
De nada sirvieron mis explicaciones sobre que todos estábamos vivos y que el coche había quedado sobre las cuatro ruedas... joder, ¡eso sí que fue traumático!

Esta anécdota automovilística, metida con calzador en mi felicitación, me lleva a pensar que tampoco estoy tan mal.
Que la vida me ha tratado bastante bien, y que además de una hija increible, aficionada a estrujar gatos (algún día lo explicaré); una mujer encantadora y guapísima; una familia grande, desperdigada pero muy unida; buenísimos amigos repartidos por todo el planeta, además... los que iban conmigo en aquel Seat, me siguen dirigiendo la palabra, y solemos reunirnos en éstas fechas, para recordar aquel momento y otros muchos.

Me cuesta ser optimista conforme estan las cosas últimamente, pero hace unas semanas me reuní con una "gente rara del internet" que me cargó las pilas de calor y buen rollo, y lo cierto es que, la mayoría de recuerdos que me llegan en éstas fechas son bastante agradables.

Si todos los momentos que vivimos fueran buenos, tengo muy claro que seríamos una panda de gilipollas. Aunque a veces sea duro superar las malas rachas, es algo imprescindible para poder apreciar las buenas como  de verdad merecen.
Además, como un canarión me dijo un día: "No hay Setapé que Sien años dure..."

Bueno, lo dicho: espero que todos y todas, paseis unas estupendas y estupendos fiestas y fiestos.

FELIZ NAVIDAD, Y QUE LE DEN AL 2009 POR TODO EL ORTO... ¡A BASE DE BIEN...!

Porcentajes

Porcentajes

 

Creo que alguna vez lo he dicho, pero me reafirmo: me alucina el uso que se hace de las estadísticas.

Recuerdo con nostalgia aquellas clases de matemáticas en la EGB, en las que aprendí a calcular porcentajes. Siempre pensé que eran de gran utilidad, pero nunca (¡ay!, alma cándida) que servían para manipular la opinión pública.

Suelo desayunar con las noticias de la mañana y es raro el día que no escucho cosas como: "el paro ha aumentado un 0,5 % éste mes, un 72 % menos que el mismo mes del pasado año", ó "La crisis reduce el número de accidentes laborales un 26,8 % hasta julio", o también "El número de bajas laborales se reduce un 39 % en el año de la crisis económica".

¡Qué guay! ¡¡Somos la hostia!!

Con esto, no quiero manifestar duras críticas hacia el actual gobierno (bueno, lo cierto es que en un 85 % sí), pero no deja de sorprenderme el mal uso que habitualmente se hace de tan maravillosa ciencia matemática.

Obviamente me indigna comprobar, que mi abuela tenía razón al decir que "el que no se conforma es porque no quiere".

La lógica (otra gran ciencia, también de gran utilidad) me obliga a pensar que sería más objetivo proclamar: "Éste mes también ha subido el paro", ó "Hasta Julio se han contabilizado un 26,8 % de accidentes laborales, lo cual no es moco de pavo teniendo en cuenta que el gremio que más accidentes provoca -la construcción-, está practicamente congelado" (muy largo éste titular), o también "El número de bajas laborales se reduce en proporción al número de personas que perdió su trabajo".

Me jode ser tan pesimista, pero lo cierto es que es la razón principal por la que no he retomado mi blog en tanto tiempo. Bueno, mi actual pesimismo, la falta de tiempo que me proporciona el estar persiguiendo posibles clientes, y los buenos (y escasos) ratos que procuro pasar con mi pequeñaja.

Hoy he hecho un esfuerzo para felicitar de alguna forma especial al amigo Javi, {sarcasmo}ya que seguro que éstas palabras le animarán de sobremanera, dado que (como yo) es autónomo y depende directamente de la construcción .{/sarcasmo}

Lo cierto es que, dentro de ésta locura que vivimos actualmente, el sacar conversaciones relacionadas con la situación económica, creo que sirve (en cierta medida) como terapia de grupo. Incluso se puede intentar aplicar la estadística, y si me apuras, la lógica.

No hay que olvidar que: el 90 % de los miembros del gobierno saben qué decisiones hay que tomar para salir de la crisis laboral; pero el  30 % de ellos no se atreven porque las consideran demasiado conservadoras; y el 70 % porque creen que van a perder votos popularidad.

El 10 % restante, pertenece (aproximadamente) a ministerios inútiles del tipo Vivienda, Igualdad, Buenismo... que están dedicados al 100 %, en labores de importancia directamente proporcional al cuadrado de sus presupuestos multiplicado por menos uno.

Por otra parte, el 92 % del resto de partidos políticos, se limita a atacar directamente al actual ejecutivo en un 99 %.Y no aportan soluciones concretas porque: un 89 % opina que van a perder votos sus palabras seran utilizadas en contra de ellos en un futuro próximo; y un 11 % está demasiado ocupado en que su hija/o de 16 años no compre la píldora del día después, aborte sin su consentimiento, y/o se case con su pareja homosexual.

También hay que recalcar que el 100 % estan acojonados porque piensan, que el 65 % de la población los tacha de fachas-capitalistas-explotadores-herederos-del-franquismo, cosa que es cierta en un 40 %, gracias a la prensa, televisión, internet y la manipulada "Memoria histórica", en un 90 %. Y a que el abuelo del vecino de Fulanito conoció a un facha que era un auténtico cabrón en un 10 %.

Puedo seguir con estadísticas, de hecho me hace mucha gracia la de "casi el 50 % de accidentes de tráfico se debe a distracciones", cosa que creo totalmente falsa, ya que ese porcentaje debería ser mucho mayor.

Más bien afirmaría que el 5 % (y soy generoso) es provocado por reventones y demás fallos mecánicos, y el resto por distracciones.

Me explico: El que conduce ebrio y tiene un accidente; el que se estrella por exceso de velocidad; el que sufre un percance porque le entró un insecto en el vehículo; el que atropella un ciervo... todos ellos se podrían incluir en la categoría de distracciones al volante.

Falta de atención=distracción.

Ahora que lo pienso... el que revienta una rueda bien podría achacarse a no prestar atención al mantenimiento de su vehículo, o a posibles obstáculos en la vía.

 

Mejor corto aquí, porque el siguiente tema sería la banca...

Socialistas bolivarianos...

En un palacio presidencial cualquiera, se debaten medidas extremas ante la crisis económica:

-Petazeta tío, hay que darles pelas a los que no cobran... a los de antes de Agosto también.
-No me jodas Pepiño, que no llegamos a fín de año. ¿De dónde sacamos para las pensiones?

Pepón se pasa la mano por los implantes capilares, se rasca suavemente la nuca y observa con atención a su jefe y a su tocallo Pepiño.
Elena mira un desordenado manojo de folios que tiene ante ella mientras sus rodillas tiemblan de puro nerviosismo, no necesita revisar nada, conoce de sobra la situación... pero no se atreve a abrir la boca.
Algo llama su atención, es Celes, que hace continuos intentos por entrar en la conversación, pero es interrumpido nuevamente por el gallego:

    -Pues si no hay para pensiones, se pide un préstamo joder, que para eso estan los bancos.
Pepón se arranca:
    -Vamog a ver... hace un meg og dije que hay que potenciar la contratación, que ese dinero sería mejor darlo a lag empresag que contraten paradog de larga duración. ¿Ahora que tenemog? la migma gente parada, log migmo ingresog en la Seguridad Social... ¡y cuatrocientog uroneg menog por parado subvencionado! ¿Tú que piensag, Celeg?
    -Sabeg que... digoooo, sabes que estoy de acuerdo en que hay que fomentar la contratación, pero nuestro presidente Petazeta opina (acertadamente) que esa medida es demasiado conservadora y beneficia en exceso a los empresarios-capitalistas-explotadores-herederos-del-franquismo.

    -Puedes llamarme Peta, amigo Celes. ¿Tú que opinas, Elena?
    -¡¿Yooo...?! Nada... nada... no me salen las cuentas, me falta dinero por todos lados. Es que Solbete lo dejó todo hecho un desastre, mira que era torpe... si no llegas a estar tú para contener el gasto, a saber dónde estaríamos... pero no te preocupes, presi, que gracias a Obama saldremos adelante...
    -A Obama y a mí, que me lo he camelado con dos frases que intercamié con él en la última cumbre.
    -Pero mira que soig mamoneg... Obama se preocupará de salvar su cuuuuulo, y nostrog debemog salvar el nueeeegtro. Hay que hacer una reforma laboral, no podemog acogtumbrar a la gente a darle dinero sin cotizar, entre los 400 y cuatro chapucillag de fín de semana, tienen para sus gagtog... ¡¿para qué coño se van a molegtar en bugcar un trabajo?!
Pepiño opina:
    -Mira, ya me quedo más tranquilo... osea, que con los 400 y las cuatro chapucillas se sacan su sueldecito. ¡Pues asunto arreglado!
    -Pero de esa manera se multiplica la economía sumergida, el trapicheo, el egtraperligmo de la pogguerra... ¡égte tío no se entera de ná!
    -¡Ya has estado otra vez con la patronal ¿no?!
    -¿Pero que diceg, atontao? Si tieneg muchog paradog, y no hay dinero, ¿no será mejor dar ayudag a lag empresag que contraten, que ademag van a tener que pagar mág impuestog porque tienen mág empleadog y por ende, mág ingresog? ¿No será una forma mág eficiente de activar la economía que regalar dinero a fondo perdido?
    -Pepón, viejo amigo... ¡eres un facha!
    -Y tu un soplapollag, y egtog unog lameculog... ¡me voy a la sierra!

 

Todos lo relatado en ésta entrada está basado en hechos imaginarios, los nombres de los personajes son ficticios y cualquier parecido con la realidad pura coincidencia.

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Aventuras y desventuras del propietario de un solar

Aventuras y desventuras del propietario de un solar


solar: Porción de terreno donde se ha edificado o que se destina a edificar en él:

 

 

 

 

En los pueblos es común (hace unos años, al menos lo era) tener un solar. Como sea... grande, pequeño, cuadrado, alargado....

Es una vieja costumbre que se va perdiendo con los años.

Hace 20 años o más, el que estudiaba dejaba a sus padres sin un duro (más o menos como ahora) y el que trabajaba, empezaba a hacerlo de muchacho, de aprendiz arrimarripios, en cuanto cumplía los catorce.
Inmediatamente los padres te abrían tu cuenta en la Caja, nada de bancos, la Caja de toá la vida de Dios. Donde trabaja Cándido, con lo bien que se portó con tu padre con la hipoteca...

Y llega lo del solar.
Los padres -que no paran de pensar en el futuro de sus hijos-, se enteran de que Ruperto necesita dineros y está dispuesto a vender su solar de 300 metros con 14 de fachada por cien mil duros. Sí, sí, el que hay al lado del taller... ¡para cuando te hagas casa!
En la cartilla tienes de sobra para comprarlo, ya lo tengo medio apalabrao...


Y de buenas a primeras, sin comerlo ni beberlo, te das cuenta de que, con tan sólo 17 años... ¡eres promotor inmobiliario! Tienes un terrenito a tomar por culo del centro, cuando tu lo que estabas pensando era en comprarte una moto... pero en fín, lo han hecho por tu bien.

Mi caso no se diferencia mucho a ese, pero lo cierto es que nunca llegué a hacerme casa, y el solar está ahí, criando arbustos.
Al principio eran pequeñitos, se secaban en invierno, para renacer vigorosos en primavera.
Pero de unos años para acá, los arbustos se han convertido en una especie de espesa selva tropical que alcanza los cuatro metros de altura.
De hecho hace varios años que no he visto la pared del fondo... estoy pensando en comprar un machete y adentrarme en las profundidades de mi propiedad, pero total, ¿para qué?

Y es aquí dónde comienzan el problema que me lleva a retomar mi blog. Resulta que lindando con mi preciado solar hay una casa con cuatro viviendas, y "mis" árboles hacen sombra en la terraza de mis vecinos.
Hace unos días acudieron a buscarme al trabajo para explicarme el problema, y les dije que no se preocuparan, que podaran las ramas invasoras sin miramientos, que yo no era aficionado a la jardinería y no me molestaba en absoluto.
En cambio, ellos se empeñan en que YO los tale y envene el tronco para que no vuelvan a salir (¡y una mierda!, me tiro un día entero tragando hojas y no acabo) o que, en su defecto, YO contrate a un especialista corriendo YO con los gastos.

Como a mí los arbustos no me estorban lo más mínimo, no estoy dispuesto a ello. Así que los invité amablemente a que me dejaran trabajar tranquilo y que fueran a informarse sobre quién era el que tenía que ocuparse de dicha labor, y al paso, que preguntaran si la tapia de SU terraza no debería tener una altura por ley de 1,85 metros, cosa que impediría la invasión de su espacio por mis preciados arbolitos.

Así quedó el tema, al menos hasta hoy:
Resulta que (al menos eso creo yo) a mis vecinos se les ha ocurrido que lo mejor es presionar al invasor. Así que, han tomado la cruel decisión de aparcar su vehículo en la portada de carga y descarga de nuestro pequeño negocio de carpintería, e irse después a pié hasta su casa.

Con la llegada del verano, procuramos encargar las mercancías con antelación, para evitar retrasos vacacionales, con lo cual no esperamos recibir ningún reparto en días. Así que realmente, el coche no estorba. Pero mi vengativo vecino imagino que desconoce ese pequeño detalle, como también habrá olvidado que en esa acera da el sol toda la tarde, e imagino que no sabrá que en el taller hay polvo en suspensión que obviamente sale levitando suavemente hacia el exterior por la única puerta abierta, que mira tú que cosas, es la de carga y descarga. De hecho, ni siquiera nosotros aparcamos en la portada para evitar que el polvo se pegue en el parabrisas, porque luego no se ve un carajo.

El tema está en que, sería un buen detalle por mi parte, advertirle sobre ello (vive a la vuelta, en una calle en la que no da el sol), pero me surgen varias dudas: ¿Pensará que nos ha molestado gravemente su gesto, o que es una sincera advertencia de un buen conciudadano? ¿mañana volverá a hacer lo mismo? ¿se le picará el salpicadero con tanto sol? ¿se pegará un leñazo al tener el cristal rebozado de serrín?

Una solución sería contratar el Vado Permanente, que siendo más barato que pagar a un leñador, tampoco es que nos haga mucha falta, pues sobra aparcamiento (en la sombra) porque la calle es amplia y por aquí hay muchas casonas antiguas, y solares, varios solares...

 

 

¡Gracias a todos! (y II)

¡Gracias a todos! (y II)

(continua de la entrada anterior)

 

Después de una hora abandonado en el pasillo de los cojones, te ponen un babi y unas botitas de papel, y te dejan pasar a una habitación dónde tu mujer descansa (supuestamente), enchufada a una máquina con luces de colores y numeritos digitales, que no para de soltar pitiditos de diversa frecuencia, intensidad y categoría.
Entonces es cuando la tortura se intensifica pues te das cuenta lo malo que es ser fumador cuando estás nervioso y te encuentras en un sitio dónde fumar está prohibido; y que una silla no-reclinable, sin brazos y con asiento de eskay no es el mejor sitio para esperar otras cuantas horas más.
Los ojos se nos cerraban a ambos por momentos, pero el jodido monitor tenía la puñetera costumbre de tomar escandalosa y puntualmente la tensión de mi esposa cada cinco minutos, de manera que, nos despertábamos sobresaltados.
Cada media hora pasaba la matrona (Patricia, un encanto de mujer), controlaba un poco el aparato (los monitores, mal pensados) y nos daba ánimos: ¡a esperar un poco más!

A eso de las cuatro de la mañana (no recuerdo exactamente la hora) me escaqueé a echar un pito y a recoger la lectura y los mp3, pero antes incluso de salir de maternidad, ya me estaba arrepintiendo. Se supone que me iba a echar unas caladas para tranquilizarme, pero no pude terminar el pitillo, cada chupada se me hizo eterna; y tanto al salir como al volver fuí descubriendo que el babi, los botines de papel y yo no hicimos buenas migas. Se supone que esos cacharros son de talla única, pero después de cinco minutos de interminable pelea mi pie del 42 acabó desgarrando ambos botines.
Pasaba de pelearme con ellos cada vez que abandonaba el paritorio para fumar medio pitillo mientras mi esposa podía dar a luz en cualquier momento.

Recuperada mi posición en la silla, descubrí que cuando te caes de sueño, el asiento de eskay es endiabladamente deslizante, y que si no te andas con cuidado, te escurres para cualquier lado de forma bastante cómica.
Eso está bien en éstas situaciones, porque unido al ruido del esfingomanómetro automático, así es imposible quedarte dormido y te mantienes alerta.
Aparte, por supuesto, de la importantísima labor que realizas al servir de diversión a tu sufrida esposa. Ella lo pasó muy mal, está claro que mucho peor que yo, pero aún se descojona recordando cómo me caía de la silla o cuando, sorpendido, agitaba pies y manos para mantenerme sobre el asiento.

Resulta patético, pero creo que fué lo mejor que hice en toda la noche.

Si, aunque otra cosa buena que creo que hice, fue llamar la atención del personal médico a las ocho y media de la mañana. Patricia atendió 6 partos esa noche, aparte del nuestro, y a las 7:45 nos comunicó que estábamos a punto, que en cuanto llegara el relevo a las ocho, nos tocaba.
En un principio pensé que se quitaba una primeriza de encima, pero luego descubrí que efectivamente tenía intención de atender nuestro parto: cuando nos entregaron la documentación correspondiente, estaba rellenada y firmada por ella misma. La tía sacó a seis criaturas en una noche, y además le dió tiempo a rellenar la documentación de una séptima...

Es una lástima que los que la relevaron estuvieran de lunes.
Esa media hora después de las ocho se nos hizo eterna. Ya comprendo a la perfección lo que cuentan de los últimos 140 metros de una maratón...
Lo peor de todo no fué la espera en sí, sino tener que oir a los médicos y enfermeras tomando café y contando (a grito pelao y carcajada limpia) sus anécdotas del fin de semana, sin haber reconocido previamente a las parturientas que se encontraban en la planta.
Llegado el momento que consideré oportuno, decidí acercarme a la habitación que el personal tiene dedicada a su descanso, y con los mejores modales que nuestra situación permitía, darles un pequeño toque de atención.
Se asustaron.
No era mi intención. Pero comprendo que el que te interrumpa un tipo despeinado, con cara de no haber dormido, una bata de papel descolocada y los botines reventados, pidiendo un poquito de atención, mientras cuentas tus correrías de fín de semana debe ser como mínimo, embarazoso (embarazoso, maternidad... ¡qué gracia tengo!).

De cualquier manera, sirvió para que pasaran a mi esposa al paritorio, y no influyó para nada la atención recibida... no obstante, a mí me echaron de allí. La criaturita venía de lado y tuvieron que aplicar técnicas que un padre que interrumpe al personal mientras toma café en horas de trabajo, es mejor que no contemplase.
Pero me mandaron al pasillo de la noche anterior, no os creáis. A mí si me echan, me echan bien. Me quedé con la oreja pegada a la puerta, desde dónde se podían oir perfectamente los gritos de mi mujer y (todo hay que decirlo), aunque no tuve la satisfacción de ver nacer a mi hija, tuve el dudoso placer de ver como sacan la placenta... con mi hija en brazos, eso sí.
No es lo mismo, ya lo sé. Pero todo salió "casi" a pedir de boca, y mis dos damitas salieron de ésta aventura perfectamente (estoy seguro que mi mujer no opina lo mismo).

Para compensar el mal trago que pasé durante toda la noche y (sobre todo) durante el parto, fuí espectador del momento más maravilloso que un padre puede contemplar (sé que suena cursi, pero es totalmente cierto): media hora después de nacer, dejé a mi niña en los brazos de su madre y, a los pocos segundos, se enganchó al pecho (¡por primera vez!) para mamar pausadamente.

Durante la noche anterior, para entretenernos, su madre escribió el SMS que en ese momento me dediqué a enviar a familiares y amigos. Después de ello, fuí a tomarme un par de cafés (me echaron otra vez), que tuve que degustar en la calle (leyes antitabaco de los coj...) y en ese momento es cuando empecé a darme cuenta de lo cansado que estaba. Mis rodillas apenas conseguían aguantarme en pié, pero los múltiples mensajes y llamadas que empecé a recibir me levantaron el ánimo. Y es que, después de una noche así, realmente se recibe con agrado cualquier mínimo apoyo, cualquier palabra de aliento... pasas de la soledad y la incertidumbre absoluta, a tener una sonrisa de gilipollas durante todo el día.

 

Nuevamente, ¡gracias a todos!

 

¡Gracias a todos! (I)

¡Gracias a todos! (I)

Va a hacer siete meses que nació mi Inma, y prometí a mis amigos "foreros" un agradecimiento especial por sus felicitaciones y apoyo.
Empecé a escribir ésto un mes después, y aún está sin terminar (el relato, obviamente) ya que, aparte de la falta de tiempo, no me está resultando demasiado sencillo describir un parto de manera digna pero con un mínimo de simpatía y humor, para que el resultado no sea un coñazo. Considero que la mejor forma de dar las gracias, es intentar describir cómo me sentía cuando empecé a recibir la lluvia de SMSs y llamadas de los amigos.
Prometo terminarlo pronto.

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El parto fué duro. Imagino que más o menos como todos. Pero lo realmente duro fue la espera. Mucha gente me ha contado que estuvo de parto seis horas y cosas por el estilo y yo pensaba que su mujer se había pasado todo ese tiempo gritando despatarrada en una camilla, con el marido al lado, sudando como un pollo (¿los pollos sudan?) y agarrando la mano de su esposa con cara de no saber qué hacer.
Pero lo cierto es que, por desconocimiento e ignorancia, mi idea de un parto largo era muy distinta a la realidad. Sin duda alguna se sufre mucho, pero de otra manera.

A mi señora la ingresaron un domingo 27 a las 17:30 con contracciones cada 7 ú 8 minutos, y desde ese momento nos tocó esperar pacientemente hasta que alcazara la dilatación adecuada.
En un principio la cosa no parece tan grave, pues alcanzado cierto punto y si la madre lo considera oportuno, le aplican la famosa epidural que evita que las contracciones sean dolorosas.
Visto así, el panorama parece muy alentador, con lo cual te tomas el evento con paciencia oriental, te armas de libros y mp3, y a esperar tranquilamente. Fácil ¿no?... ¡pues no!

Las seis horas que pasamos ingresados en la habitación de maternidad (sin epidural) se medio llevan con moderada tranquilidad, charlando, leyendo o viendo la tele.
Pero llegado el momento de ingresar en el paritorio, cuando se supone que empieza la acción, y cuando comienzas a pensar en cómo se dará, como será, cuanto pesará..., lo que empieza es la tortura.

A mí me abandonan a las doce de la noche, en un desértico y desangelado pasillo de hospital esperando un "ratito", mientras pasan a mi señora a una habitación de Maternidad para monitorizarla (enchufarla a una máquina para controlar las contracciones, pulso, tensión sanguinea...), que visto así, no parece tan grave... si no fuera porque no me dan ningún detalle. De hecho lo de la "monitorización" lo descubrí después, en ese momento sólo tenía que esperar "un ratito".
 
Cuando el ratito se empieza a convertir en quince minutos, es cuando no sabes muy bien que hacer: juegas a esos juegos cutres que trae el móvil, miras al techo, caminas de un lado a otro, te acuerdas de que en la tele de la habitación iban a poner el resúmen del partido (¡el Madrid estaba a punto de ganar la liga!), te palpas el bolsillo donde llevas el tabaco, con un suspiro de impotencia, intentas ver con tu "visión de rayos X" a través de los cristales translúcidos de las puertas del paritorio, y piensas.
Piensas muchas cosas.
No sabes si ya estará pariendo y se han olvidado de tí, si algo se está complicando y quieren evitar situaciones violentas con el padre, si la matrona está borracha e intentan disimularlo...

En esas situaciones poco puedes hacer para distraerte, aparte de pensar.
Recuerdas que te dejaste el libro y el mp3 en la habitación, pero no vuelves a por él, no sea que vengan a buscarte... sólo tardarán un ratito.
Se te pasa por la cabeza telefonear a alguien para que te sirva de apoyo, pero lo desechas: son las doce y media de la noche y no tienes ganas de preocupar a nadie... claro, que en Canarias son las once y media... no, déjalo.

Lo mejor es que seas positivo. Enfoca tu mente en algo práctico. Seguro que la rueda la inventó un marido esperando en un pasillo de hospital... y algunos años después, otro marido torturado (o el mismo de antes, vaya usted a saber), ¡inventó la silla de ruedas!
Sí, lo reconozco. En plena desesperación, me senté en la única silla que había en ese kilométrico pasillo (de ruedas, naturalmente) e hice carreras, equilibrios y todas las payasadas que se me pasaron por la cabeza.

Cuando me cansé de la silla, me acordé de que la noche podría ser larga y decidí sacar un café de máquina. La única puerta abierta del pasillo, era la de un cuartito que disponía de un amplio surtido de máquinas expendedoras (lo descubrí echando carreras con la silla), así que eché mano de un café sólo. Me encanta el café solo. Caliente, amargo, fuerte, escaso...
Para mí desgracia, se ve que los domingos no trabaja el que repone el café de la máquina, y que los cafés de ésta, salen "dulces" por defecto. Afortunadamente, no los sirve fríos.
¡Acojonante! Por 60 céntimos de €uro tengo en mis manos un vaso de dulces meados de camello, que encima me está abrasando los dedos... ¡¡¿Dónde cojones tiro ésto?!!
Entonces te das cuenta de por qué te abandonan en un solitario pasillo, sin libro, sin música, sin café... ¡lo hacen para que te hagas partícipe del sufrimiento la futura mamá! Está claro que alguien estará observándote, y que evaluará tu comportamiento para ver si eres un padre responsable.
¡Mierda!, ¡no debí jugar con la silla de ruedas!

-Señor Cetor, ya puede pasar, su mujer le espera.
-¡¡¡¿Ya ha parido?!!!
-Noooo... la hemos monitorizado.

 

(continuará)

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